AGROVOLTAICA

AGROVOLTAICA EN EUROPA: INTEGRANDO ENERGIA SOLAR Y AGRICULTURA

Olivar fotovoltaico: Olivoltaica

19-12-2024

TSER Energía SL

Juan González de la Cámara

La expansión acelerada de la energía solar fotovoltaica (PV) en la última década ha llevado la capacidad global acumulada a 942 GW en 2021. Aunque desde una perspectiva global, la tierra utilizada para la energía solar fotovoltaica parece no representar un problema significativo, la competencia local por el uso de la tierra y los problemas de aceptación social en torno a las plantas solares pueden plantear desafíos. Aquí es donde entra en juego la agrovoltaica (APV), una estrategia que implica el uso simultáneo de la tierra para la agricultura y sistemas fotovoltaicos.

El potencial de la APV es evidente al considerar que solo el 0.3% de la superficie terrestre del mundo podría cubrir el consumo mundial de electricidad actual. La combinación de sistemas fotovoltaicos con tierras agrícolas ofrece una oportunidad única para abordar problemas locales y globales, como la competencia por la tierra, la preservación de las tierras agrícolas, el aumento del rendimiento de los cultivos y la adaptación al cambio climático. Desde una perspectiva más amplia, alrededor del 37% de la tierra mundial se destina a la agricultura, y la APV busca aprovechar una parte significativa de esa tierra para generar electricidad de manera sostenible. Este enfoque no solo tiene el potencial de satisfacer la creciente demanda de electricidad, sino que también puede proporcionar beneficios adicionales, como la reducción de la necesidad de riego en climas secos, la mejora de las condiciones del suelo y la protección de los cultivos contra condiciones climáticas adversas.

Una investigación de la Universidad de Aarhus (análisis comparativo de configuraciones fotovoltaicas para sistemas agrovoltaicos en Europa) se adentra en las configuraciones específicas de la APV y sus impactos en la producción eléctrica y agrícola. Se exploran tres configuraciones: el seguimiento óptimo inclinado, el seguimiento horizontal de un solo eje y la bifacial vertical. Cada configuración presenta ventajas únicas, desde una mayor eficiencia eléctrica hasta beneficios agrícolas específicos.

La sombra proyectada por los módulos fotovoltaicos en la configuración de seguimiento horizontal de un solo eje, por ejemplo, puede reducir las necesidades de riego hasta en un 20% en climas secos, al tiempo que mejora las condiciones del suelo. Además, los paneles solares pueden utilizarse para recolectar agua de lluvia, contribuyendo aún más a la sostenibilidad del sistema.

La configuración bifacial vertical, donde los módulos se colocan verticalmente en una línea norte-sur, presenta un potencial de uso agrícola y eléctrico equilibrado. La radiación fotosintética activa (PAR) se reduce en el suelo bajo los módulos, pero se observa un aumento en la altura de las plantas de los cultivos.

El estudio no solo se centra en la eficiencia eléctrica, sino que también evalúa el impacto en los cultivos, revelando variaciones en el rendimiento según las estaciones y los tipos de cultivos. Mientras que el rendimiento de los pastos-trébol puede reducirse ligeramente, cultivos como el trigo de invierno, la patata y el apio pueden experimentar mejoras significativas en la configuración APV.

Aunque el potencial de la agrovoltaica en Europa es significativo, varios desafíos obstaculizan su despliegue a gran escala. Entre ellos se encuentra la falta de una definición clara y armonizada de la agrovoltaica en la Unión Europea, lo que podría afectar la clasificación de la tierra y, por ende, su elegibilidad para subvenciones agrícolas. Este desafío resalta la necesidad de estándares y regulaciones claras que respalden el desarrollo de la agrivoltaica.

Además, se identificaron dificultades técnicas y problemas relacionados con los procedimientos de concesión de permisos y la conexión a la red. El aumento del precio de la tierra también se presenta como un factor que afecta el bienestar y la seguridad de los agricultores. Aunque la tecnología avanza, persisten desafíos técnicos que deben abordarse para maximizar la producción de electricidad sin comprometer la biodiversidad y el rendimiento de los cultivos.

El potencial de la agrovoltaica podría liberarse mediante cambios políticos, según las 17 recomendaciones presentadas en el informe. Estas recomendaciones incluyen garantizar que los sistemas fotovoltaicos agrarios certificados sean elegibles para las subvenciones de la Política Agrícola Común (PAC), fomentar la investigación y el desarrollo, y proporcionar apoyo financiero a través de políticas nacionales de los Estados miembros.

Además, la ordenación del territorio y la simplificación de los procedimientos de concesión de permisos y conexión a la red podrían acelerar el despliegue de sistemas agrovoltaicos, brindando beneficios económicos a los agricultores y garantizando la seguridad de la propiedad.

La agrovoltaica representa una convergencia prometedora entre la producción de alimentos y energía sostenible en Europa. A medida que avanzamos hacia una transición energética más ecológica, la combinación de sistemas fotovoltaicos y agricultura ofrece una solución integral para satisfacer las crecientes demandas de electricidad, preservar la tierra agrícola y mitigar los impactos ambientales. La implementación exitosa de la agrovoltaica requerirá una colaboración estrecha entre la comunidad científica, los responsables políticos y el sector agrícola para superar los desafíos y aprovechar plenamente el potencial de esta innovadora convergencia.

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